Marketing con permiso

Es indiscutible la formal obligación para toda entidad que trate datos de carácter personal de cumplir con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y demás legislación sobre privacidad, con las ventajas además que desde el punto de vista de la imagen empresarial se pueden obtener respetando estas leyes. Está claro que la imagen de la empresa en el mercado es una de las claves de cualquier plan de marketing, pero además al ir profundizando en el concepto del consentimiento para el tratamiento de datos personales podemos empezar a encontrar aplicaciones que de forma más directa pueden tener influencia sobre la cuenta de resultados consiguiendo más ventas para la empresa.

Marketing con permiso

Cuando una persona acepta dentro del marco de la LOPD (es decir, con todas las garantías legales) el uso de sus datos personales, se produce un momento mágico para el marketing: es cuando alcanzamos el marketing con permiso.

El marketing con permiso no es un concepto reducido a lo legal, sino una estrategia comercial basada en dos ideas claras, que aunque pueden tener algunas excepciones en sectores muy concretos, son en general de aplicación universal:

  • Es mucho más económico conseguir que alguien que ya ha sido cliente repita compras que captar uno nuevo.
  • La capacidad de atención del consumidor a los impulsos publicitarios se ha reducido dramáticamente en los últimos años debido a su multiplicación (especialmente en internet).

Por tanto la idea básica del marketing con permiso es muy simple. Así es como la expone el reconocido escritor Seth Godin, autor del best seller El marketing de permiso, vicepresidente de Yahoo! y emprendedor de éxito en internet:
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Cada uno viene al mundo con una cierta cantidad de tiempo y saber cómo administrarlo sabiamente es una de las tareas vitales más importantes. “Prestar atención a algo”, cualquier cosa, es en realidad un acto consciente, que requiere un esfuerzo consciente. De allí que una forma de venderlo al consumidor algo en el futuro consista simplemente en conseguir su permiso de antemano. Se logra cuando se entabla un diálogo con los consumidores, cuando se da una relación interactiva en la que participamos junto a ellos. Más que interrumpir sin más un programa de televisión con un anuncio, o irrumpir en la vida del consumidor con una llamada inoportuna o a través de una carta, el profesional de marketing del mañana tratará primero de lograr el consentimiento del consumidor para participar en el proceso de venta. Quizás el consumidor nos dé permiso porque voluntariamente quiere conocer más sobre un producto o clase de productos determinados. O tal vez usted le ofrezca algún tipo de beneficio a cambio del permiso.

La evidencia es que cualquier profesional del marketing quiere que su mensaje llegue al posible cliente, pero la duda es si el consumidor quiere recibir ese mensaje, y por tanto cuál será su efectividad rodeado de otros miles de comunicaciones.

Quizás haya oído alguna vez este otro dicho comercial: “El dinero está en la lista”. Es la forma de resumir en una sola frase muchas de las ideas expresadas en la definición de marketing con permiso.

Pero eso sí, la lista ha de ser legal.

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